Nada por aquí...

ALETEO

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Luego fue el turno de las «mariposas». Con mayor ligereza si cabe que las «aves», danzaron moviendo sus grandes alas de colores a la sombra de un seto y bajo una auténtica cascada de yamabuki. El chambelán de Akikonomu indicó a los cortesanos que había llegado el momento de distribuir los regalos: las «aves» recibieron túnicas blancas forradas de rojo y las «mariposas» túnicas rosa pálido forradas de amarillo. También la emperatriz se había preparado para la ocasión y estuvo a la altura de los demás. Los músicos fueron obsequiados con blusas de seda blanca y piezas de tela. Yugiri obtuvo una casaca azul para él y un conjunto de mujer para su guardarropa y se encargó de llevar la respuesta de la emperatriz a Murasaki. Decía así:

De buena gana me dejaría

guiar por tus mariposas hasta ti,

pero me lo impide un espeso seto

de radiantes yamabuki.

(Genji Monogatari, cap. 24, p. 665)

  • 4 g
  • 2,4x4,2 cm
  • Metacrilato y latón con baño hipoalergénico en oro de 18k.

1987 disponibles

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