LUNA
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Terminado el poema, la dejó sin volverse a mirar atrás. Las persianas de la mansión estaban echadas y las puertas cerradas porque era de noche, salvo una ventana, que Asagao había dejado entreabierta pensando que dejar completamente a oscuras al visitante era una falta de consideración. La luna acababa de salir y sus rayos se confundían con el resplandor de la nieve recién caída. Era una noche realmente espléndida. “Una vieja enamorada y la luna en invierno, he aquí las dos cosas más extrañas del mundo”, dice un proverbio, y Genji pensó que acababa de tropezar con ambas. Llamó discretamente, y envió a través de una criada un mensaje a su prima, que decía:
“Si en una noche como esta, me haces llegar un mensaje que exprese tu indiferencia hacia mi persona, me resignaré de una vez por todas a lo inevitable.”
(Genji Monogatari, cap. 20, pp. 556-557)
1991 disponibles