TAMAKI
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El hijo del gobernador ordenó cerrar las persianas. Una luz mortecina atravesaba las paredes de papel del corredor, y Genji se acercó a ellas pero no halló el agujero o la rendija que esperaba. Sólo podía escuchar. Tuvo la impresión de que las damas se habían reunido en la sala principal, que estaba al lado de la que le había sido asignada, y que hablaban de él.
—Se dice que es muy serio y que ha hecho un gran matrimonio —susurró una vocecita—. ¡Tan joven! Por fuerza ha de encontrarse muy solo… También se comenta que de vez en cuando no desdeña embarcarse en aventuritas…
Genji no pudo evitar un sobresalto. En aquel tiempo sólo una dama ocupaba su pensamiento, y la posibilidad de que hubiese trascendido algo de su pasión por Fujitsubo le espantó.
(Genji Monogatari, cap. 2, p. 123)
1991 disponibles