Amarillo Curry

  • Pantone
    1235 C
  • RGB
    225, 195, 61
  • HEX
    #E1C33D

El Amarillo Curry no es un color al uso ni tampoco una invención aislada, sino el resultado de la combinación de especias (cúrcuma, comino, jengibre, fenogreco) que las culturas asiáticas han usado durante milenios para dar forma a sus rituales cotidianos.

Ahí nunca fue exótico, sino más bien doméstico y medicinal. Su base cromática más reconocible -la cúrcuma- se usaba como tinte, fármaco y conservante. No brillaba ni buscaba efecto visual. Funcionaba. Y eso era más que suficiente.


Pero al llegar a Occidente el curry se carga de peso colonial. Deviene especia, exotismo, intensidad. Se estetiza, oscurece y vuelve más terroso. Ya no hablará de sabor sino de viaje, mezcla, apropiación cultural.


Un amarillo que no se puede separar de su contexto. Y quizá por eso resulta tan incómodo cuando se usa sin pensar.

De intensidad media tirando a oscura, base terrosa y subtonos que se mueven entre lo verdoso y anaranjado, este pigmento presenta una saturación media y una luz contenida que le aporta una presencia más sólida que brillante.


Beneficia las pieles cálidas, con subtonos dorados y contrastes medios, cuando hay textura, materia y cierta personalidad en los rasgos. En pieles frías, por el contrario, tenderá a apagar si no se combina con otros tonos de manera deliberada.


En el peso residirá su poder, que no busca deslumbrar sino atemperar, proporcionar estabilidad y calma, más cercano a la calidez que al impulso desbordado.


Combina con marrones chocolate, verdes oliva, cremas cálidos, azules profundos y dorados mates, generando paletas densas.

Frecuenta los textiles rugosos, el diseño artesano, la moda con cuerpo, aplicaciones donde la experiencia estética exige materia.


No deslumbra. Alimenta.