Hilma
La artista visionaria Hilma af Klint (1862-1944) pasó gran parte de su vida observando y anotando. Obsesivamente. Anotaba el nombre en latín de cada planta que encontraba en el campo, la fecha en que la había visto, junto a un pequeño diagrama, un círculo, una cruz, una espiral, orientados a descifrar su esencia verdadera.
La artista visionaria Hilma af Klint (1862-1944) pasó gran parte de su vida observando y anotando. Obsesivamente. Anotaba el nombre en latín de cada planta que encontraba en el campo, la fecha en que la había visto, junto a un pequeño diagrama, un círculo, una cruz, una espiral, orientados a descifrar su esencia verdadera.
Esta manera de trabajar es la que nos ha guiado. Porque no hemos querido ilustrar sus cuadros ni convertirlos en estampados, sino replicar su método, seleccionando un gesto concreto, a menudo insignificante, para proporcionarle una nueva vida. A veces un detalle perdido en una pintura, como una flor escondida en la esquina de un lienzo gigantesco. Otras un registro en su cuaderno íntimo. O un símbolo al que da vueltas y más vueltas hasta encontrar su forma precisa.
Dos principios vertebran la nueva colección. El color como lenguaje, donde cada tono ofrece una correspondencia concreta: azul femenino y amarillo masculino, verde como unidad y dorado como luz. Y la dualidad. Porque su producción está marcada por los binomios: espíritu y materia, masculino y femenino, visible e invisible. No como confrontación ni lucha, sino como mitades que se complementan buscando su unión. Lo que aplicamos a varios pendientes, con piezas que se separan en dos y pueden llevarse al completo o sólo con una parte, según el día, la hora, el estado de ánimo.
Llega la colección más compleja, personal y emocionante hasta la fecha.
Llega el Universo Hilma.